Jun 282009
 

Empieza el veranito. Todos nos preocupamos por esa grasa acumulada desde el invierno (los excesos de las navidades).

Hay que tener una cosa muy clara. El aire no engorda. Todos nos atenemos a una cuenta bien sencilla. Entradas calóricas frente a gasto enegético.
Salvo raras excepciones, como enfermedades endocrinas o metabolismos de bajo consumo, si comes más de los que gastas vas acumulando poco a poco, todos los días. El cuerpo el exceso de comida (energía) no lo deshecha. Lo acumula, por si acaso, en grasa.

Es la mejor forma de guardar la energía porque la grasa ocupa menos espacio que proteínas o azúcares y nos protege del frío. En el hombre tiende a acumularse en la barriga y en las mujeres en la cadera y el culo.

Luego si queremos dar la vuelta a esta dinámica de ahorro, de acumular grasa (lípidos), sólo podemos hacer dos cosas. Aumentar el gasto o disminuir la ingesta (las entradas).

Sé, que decirle a alguien que llega a casa después de una dura jornada laboral, hijos y demás tareas, que tiene que hacer algo de ejercicio para estar sano, es difícil, si no imposible.

Hacer ejercicio moderado, algo de musculación y estiramientos, es la mejor manera de mantenerse sano y regular los excesos de la comida.

Si te encuentras en el grupo que no va a hacer ejercicio, no lo tienes todo perdido. Tendremos que equilibrar la ingesta para que el cuerpo no lo ahorre en forma de grasa.

Aquí entran en acción una cantidad enorme de pseudociencias y mitos o bulos populares. Herbolarios, parafarmacias y farmacias venden productos adelgazantes innecesarios. Entre nuestros compañeros de trabajao, familiares y amigos ciculan dietas (regímenes), algunos casi delictivos. Que si la dieta de la alcachofa, de la piña, del tomate o del pomelo y toda suerte de frutas y verduras. He alucinado con la “dieta de la luna” que dice que hay que hacer ayuno los días de luna y, que si nuestro asteroide ayuda a retirar líquidos del cuerpo. Que huevos, con perdón.

Casi todas coinciden en lo mismo. La ingesta es marcadamente inferior a las necesidades. Estas “dietas” no son equilibradas y, por lo tanto, insanas. Nuestro organismo no es capaz de producir por si mismo (sintetizar) muchísimas sustancias como vitaminas o aminoácidos y, si no los comemos todos los días, sufriremos carencias, síntomas o enfermedades. Para que nos entendamos, es peor el remedio que la enfermedad.

También coincide que estos regímenes de frutas, verduras y ayunos varios, así como los productos de herbolario y farmacia son claramente diuréticos. Diurético significa que favorece el eliminar agua del cuerpo. Te hacen mear, vaya.

Esto es muy engañoso. Nos da la sensación de perder volumen (disminuimos tallas de pantalón) pero no es un adelgazamiento real (no se pierde masa). En cuanto retiramos la dieta o los productos “adelgazantes” volveremos a quedar como estábamos. Por eso a este tipo de regímenes se les llama “dietas yo-yo” o “dietas milagro”.

Vale, si no funcionan. ¿Cómo adelgazo entonces?.

Ya lo hemos visto antes. Equilibrando la dieta.

Lo ideal, si uno no sabe mucho o necesita un control, es acudir a profesionales. Nutricionistas, endocrinos, médicos o enfermeras. Cualquiera de éstos nos aconsejará/controlará de forma mucho más sana.

En una dieta moderna y ajustada a tus necesidades, casi no habrá prohibiciones. Sólo proporciones de alimentos que debes tomar en mayor o menor cantidad y más o menos habitualmente.

El grueso de nuestras calorías nos deben llegar de los azúcares. Hidratos de carbono. Dentro de éstos la mayor proporción debe ser de azúcares de cadena larga. Pasta, arroz, patata, pan o cereales y mucha menor cantidad de azúcares de cadena corta o saturados. Azúcar puro, sacarosa, fructosa, lactosa, o sea dulces, postres, bollería…

En segundo y tercer lugar están las proteínas y las grasas. Todos y repito TODOS los días debemos cubrir una comida del día a base carne o de pescado. Lo ideal es alternar cada día y que las proteínas o grasas sean de calidad. Mejor pescado azul a la plancha que fletán conjelado y frito. Mejor una ternera gallega a la plancha que salchichas o hamburguesas fritas. Aceite de oliva y no mantequilla, etc.

Por último no nos debemos olvidar de frutas y verduras todos los días. Nos aportan vitaminas y aminoácidos esenciales y, sobre todo, fibra. Esa que trae de cabeza a tantas mujeres. Todos los días fruta (2 piezas) y verdura (en los sofritos) y no necesitaremos el famoso All-Bran y todos sus similares.

Ya sólo nos queda beber abundante agua (1,5l dependiendo del peso). Como agua cuenta todo, una sopa, un refresco, vino o leche son, en esencia, casi todo agua.

Hay que tener claro que es mucho mejor tomar agua sola que con sabores, azúcares o sales. Los refrescos están diseñados para beber más, son claramente adictivos. Al llevar azúcares o edulcorantes (aspartamo, sacarina, sorbitol, acesulfamo-K) cuando acabamos de beber queremos más. Otros añaden sal para que pase lo mismo, al poco de beber tienes sed de nuevo.

Las bebidas alcohólicas también llevan mucho azúcar como para ser la base de nuestra bebida. El vino tinto tiene estupendos taninos para nuestro corazón. Un vaso está recomendado en enfermos cardíacos (aunque ya lo hay en pastillas). Si tomáramos más se nos descompondría la dieta puesto que lleva azúcares por partida doble, el propio de la uva y el que nos aporta el alcohol.

Resumiendo:

  • La BASE: pasta, arroz, patata, pan (y por ese orden).
  • ALGO menos. Proteínas y grasas: pescado, carne y aceite de oliva.
  • Como COMPLEMENTO: verduras y frutas.
  • Bastante agua.

Bueno, si te fijas, al final es lo que todos ya sabíamos. No hay truco que valga.

– Un análisis de las 25 dietas milagro más usadas.

– La famosa depuralina estuvo en revisión y prohibida unos meses. Me he reído mucho en su mini página web pues dicen que mi intestino está en putrefacción. Lo que hay que oir.  No es más que un diurético con fibra. Evacúa que algo queda.

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