Dic 052011
 

Se nos han llevado el pan, delante de nuestras narices.

No hay que ser muy listo, es una evidencia y cualquiera lo aprecia en las conversaciones de la vida diaria. El pan en España, generalmente, es malo y está demasiado industrializado.

En muchos de los países de la comunidad europea más del 80% del pan consumido lo producen grandes panificadoras industriales, siendo un pequeño puñado de empresas las que suministran toda la producción.

Hace unos cuantos años, en los finales de la época franquista en España, el pan estaba regulado por una ley que obligaba a los panaderos a hacer barras de 1 kilo de peso. Ese asunto fue portada de los medios de comunicación de la época al destapar varias redes de panaderías que vendían pan de 800 gramos.

Cuando uno quiere abaratar costes, el truco consiste en meterle aire. El aire es gratis y universal. Cuando uno vende aire, o humo, según convenga, corre el riesgo de que alguien venga a fabricarlo a mayor escala y, por ello, de forma más barata.

Siguiendo con la historia reciente de nuestro pan, desde los años 80 hasta aquí,  prácticamente la totalidad de los panaderos españoles han sucumbido al milagro de los polvos mágicos y el proceso industrializado.

Mejorantes panarios que, a base de gasificantes (bicarbonatos), emulsionantes (emulgentes —ácido diacetil-tartárico, lecitinas—) y no tardarán en probar las gomas (como en los helados) o alginatos, consiguen aupar en tiempo récord, a precios más bajos y disminuyendo drásticamente su peso.

Así conseguimos, hoy en día, hacer pan de menos de 170-150 gramos la barra o criar un pollo en menos de 45 días, por poner otro ejemplo de la vida animal.

Ya no se compra el pan sólo a primera hora, hay hornadas de tarde y así con el pan fresquito, todos tan contentos.

El problema surge cuando el pan se queda hasta la noche y lo agarramos por un extremo y la barra, como si del pene de un anciano de 125 años se tratase, cae fláccidamente hasta golpear la mesa. Tenemos así el pan chicloso.

Otros sencillamente se deshacen en mil pedazos cuando comprobamos su frescura haciéndonos sentir como el increíble Hulk, desintegrándolo casi por completo. Tenemos así el pan desmigado.

Para los más jóvenes es importante recordar aquí que nuestro pan artesanal, leudado (levedar decimos en galego) con masa madre,  puede durar fresco casi una semana.

Así que pronto se dieron cuenta que si el pan que venden en las panadería es bastante malo e industrializado,  se podría hacer pan precocinado y congelado. Supermercados e incluso algunos restaurantes pusieron hornos eléctricos y ¡Ala! todo el mundo a vender pan.

Y dado que es un proceso industrial y solamente hace falta un horno, un empresario valenciano ya está comenzando a introducir la máquina de pan 24 horas.

Pan fresco y recién horneado para todos. Bajas de tu piso a las 4 de la madrugada, con un tremendo antojo de pan. Metes tu monedita y listo. Pan calentito y fresquito.

En este mismo artículo podríamos cambiar la palabra pan por cualquier alimento que se os ocurra y la historia es prácticamente igual.

Se nos han llevado el pan, y la carne, y los pollos, y los huevos, y las frutas.

Y ya nunca volverán.

Fuentes, ampliar:

“La mecanización y la calidad del pan”. Franciscotejero.com.

– “Las harinas“. En pascualinonet.com.ar.

–  “Como hacer masa madre”. El foro del pan.

– “Como hacer masa madre“. En vídeo (Youtube).

– “El pan“. En Wikipedia en español.

– Polémica en meneame. “¿El pan cuesta más en las panaderías que en los supermercados?“.

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